El síndrome de la copa miserable

Definitivamente la mayoría de los restaurantes, bares, tugurios y antros en México no saben servir vino por copa. Generalmente cuando pido una botella todo sale bien, salen seis copas medianamente servidas y quedo satisfecho. Pero cuando voy a un lugar y quiero beber únicamente una copa o tal vez dos, la cosa cambia y la insatisfacción se manifiesta en mis entrañas por la ínfima cantidad de vino que me sirven y salgo molesto por el precio que le cargaron a mi cartera.

 El problema es que, al vender por copa, los centros de consumo tienden a sacar seis medidas a una botella, lo cual es muy inadecuado porque la cantidad es muy pequeña con relación al costo de la copa. Esa es la cantidad perfecta pero cuando uno bebe por botella.

Vino miserable

 El momento antes descrito se puede volver más desagradable cuando un lugar acostumbra a usar una horrible “aereadorcito” pegado a la botella, el cual sirve de medida; el resultado siempre es una copa miserable servida a menos de tres cuartos, la cual que se acaba a los tres sorbos.

 El estándar en otros países con más cultura en el servicio del vino es servir la copa a casi la mitad de su volumen, así los restaurantes fomentan un mayor consumo, ya que el cliente pide más y además se siente satisfecho. La ganancia al final es redonda, se gana un buen porcentaje por la botella y se encanta al cliente acostumbrado a beber vino.

Otra situación que también discrimina al consumidor regular de las mieles de Baco es que en las happy hour o 2×1, como se conoce en México a las promociones que buscan atraer consumidores por las tardes, es que incluyen cerveza, destilados y coctelería, pero nunca consideran que la persona que bebe vino también merece beneficiarse de la oportunidad.

– ¿Incluye vino? – pregunto siempre.

– No señor, todo menos vino.

– Bueno tráigame su carta de vinos – contesto molesto, sabiendo que soy el único pendejo de la mesa que pagará precio completo.

 No queda más que buscar por todos los rincones de la ciudad esos pocos lugares que tienen respeto por un tipo de bebedor que generalmente está acostumbrado a dejar una cuenta abultada, aunque le sirvan mal una copa de vino o no lo incluyan en el 2×1.

 A continuación, comparto un par de lugares en donde se sirven las copas como se debe, con la medida a ojo del mesero y no se andan con las mamadas de medir las cantidades con adminículos mamilas:

 Jengibre

Pequeñísima boutique gourmet con diversidad de productos selectos como carnes frías, quesos, una mermelada de jitomates que te deleita el paladar y muchos vinos de diversas latitudes.

Tiene una mesa larga para compartir en el interior y un par de mesitas en la parte de afuera en donde pasas un rato muy relajado.

Calle Nueva York 264, Nápoles.

 Simón

Sorprendente wine bar que se especializa en ofrecer una amplia selección de vinos mexicanos raros y difíciles de conseguir en otros lugares; la carta cambia constantemente.

Para maridar tienen tapas, quesos y charcutería de muy buena calidad.

Zacatecas 126, Roma Norte.

 

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